Domingo, 15 enero 2012
¿Y ahora qué?

De aquellos polvos vienen estos lodos

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Vicente Bolufer

Cuán sabio es el refranero español para simplificar aquello que queremos resumir.


De aquellos polvos vienen estos lodos afirma que los grandes problemas tienen, por lo común, su origen en pequeños errores o faltas cometidos con anterioridad, que se van agrandando como una bola de nieve.

Esto es lo que hoy podríamos resumir de nuestra clase política desde el principio de los tiempos en los que esta (sin duda) loable profesión al servicio de los ciudadanos viera la luz. 

Pero…¿Qué es la política?[Img #7342]

Déjenme citar algunas de las múltiples acepciones que nos encontramos en la RAE:


  • Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado.
  • Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
  • Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.


Dicho de otro modo, La política, del griego πολιτικος (pronunciación figurada: politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad»), es la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo.

¿A que viene esta perorata?

Todo esto viene a cuento  para recordar al político que cree estar por encima del ciudadano, que es precisamente este último quien le ha puesto donde se encuentra.

Hablando de recordar. No somos nosotros quienes debiéramos de recordarles a todos los que eligen esta profesión que los abrazos y las promesas que se convierten en aguas de borrajas, más tarde o más temprano terminan por pasar  factura y para los que quieran leer entre líneas no me estoy refiriendo a promesas de  personas concretas, sino a promesas al conjunto de la sociedad.

El color político aquí es lo de menos, pues todos sin excepción  prometen más de lo que en realidad pueden cumplir. Las excusas siempre suelen tener un denominador común y está es la administración y la burocracia (tan lenta) con la que uno se encuentra al ocupar un determinado cargo, que no me negarán que es el colmo de la ironía, culpar al trabajador de lo que ocurre, cuando son los mismos políticos los que deciden el modelo de funcionamiento, el personal necesario, sueldos, horarios,  etc.

Visto lo visto, retomo el principio de mi escrito y me ciño a la sapiencia de nuestro refranero: De aquellos polvos vienen estos lodos.

Y es que ningún político que hoy gobierna quiere culparse de la gestión de sus antecesores, bien sean del mismo color o  la de cualquier otro. Así es como los pequeños errores a modo de toma de decisiones equivocadas y no rectificadas, hoy son la causa del problema con el que nos encontramos.

¿Ahora qué?

Ahora a seguir trabajando que somos nosotros los ciudadanos los que debemos de empujar y hacer que esto funcione, que al fin y al cabo es lo que hemos estado haciendo durante siglos.

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